“Honrad
al Hijo para que no se enoje, y perezcáis en el camino, Pues se inflama de
pronto su ira. Bienaventurados todos los que en El confían”. Salmos 2:12 (RVR)
Fuimos
hechos para honrar a Dios
Hoy muchos
de nosotros empezamos el trabajo, con muchas expectativas por el nuevo año,
seguramente hicimos todo un plan de metas para desarrollar en este nuevo año,
examinamos el año anterior y nos dimos cuentas de las muchas cosas no
cumplidas, de las metas frustradas y de experiencias que nos “rompieron”,
generando en nosotros desilusión y mucho enojo, el enojo por lo general viene
cuando esperamos recibir algo que no llega. Y eso es frustrante. Está
comenzando el año y seguramente evaluamos el 2017 para proyectarnos al 2018 y
no cometer los mismos errores, mejorar lo deficiente y alcanzar nuevos logros.
Planificamos nuestros objetivos del año y nos fijamos nuevas metas.
Pero tal
vez, al hacer todos los planes nos olvidamos de algo. Dios espera que honremos
a su Hijo Jesucristo y que le demos gloria. Honrar implica reconocer la
superioridad del otro y actuar en consecuencia. Jesucristo está esperando vivamos
una vida de sujeción a su Voluntad y que le demos gloria con nuestras
actitudes. Lo hecho, hecho está. Ya no
podemos modificar el pasado. Los errores del año que se fue ya están hechos. Así
que nos queda todo este nuevo año para no repetirlos. Porque Jesucristo también
se enoja. Cuando no le damos gloria y no honramos su nombre, Él también se
enoja.
¿Alguna vez pensaste que cuando pecas estás
ofendiendo a Dios y le rompes el corazón? Esto enoja mucho a Jesucristo, que hizo
todo lo posible para que tú no peques y decidas bien. Tal vez el año pasado
hiciste muchas veces tu camino y seguiste tus deseos olvidando de darle honra. Tropellaste
a las personas con tus deseos egoístas, sin detenerte a pensar en las
consecuencias. Tal vez lo hiciste pocas
veces o le faltaste el respeto sin darte cuenta. Este año, tiene que ser tu
año. Haz la diferencia.

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