miércoles, 28 de diciembre de 2016

Nunca un desconocido

Publicado por Liliana Lizcano en 12:20:00 p. m.
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Nunca un desconocido


“No temas… te puse nombre” Isaías 43:1.
   ¡Cuán desesperamente ansiamos ser conocidos!! ¡Cuánto tememos se una cifra, un “don nadie”!, de niños nuestro deseo de ser conocidos nos arrastra a cosas riesgosas, sólo para que alguien nos reconozca, como adultos jóvenes nos lleva a buscar una pareja para casarnos con alguien que podamos ser conocidos profundamente e íntimamente. Durante la edad intermedia nos mueve a buscar amistades íntimas. Y a nuestra edad avanzada edad nos motiva a dejar algún legado.
Sin embargo, por más que tratemos, nos damos cuenta que no somos conocidos del todo. Aun nuestros más íntimos amigos no lo saben todo acerca de nosotros porque es atemorizador para el ser humano contarlo todo, ¿qué tal si ese amigo descubre algo difícil de aceptar? ¿nos rechazaría? Ese es el dilema.
   Desesperadamente deseamos ser conocidos pero al mismo tiempo lo tememos. ¡Cuán maravilloso es saber que hay Uno que conoce nuestros más íntimos secretos, y no obstante no nos rechaza, Dios dice que no temamos, Jesús nos ha redimido con su sacrificio y somos suyos, tal como somos con nuestras luchas por ser conocidos o reconocidos y valorados, y nuestros temores de ser conocidos demasiado bien, Esas cosas buenas que quieres que otros vean y esos secretos que quieres ocultar de ti ya Dios los conoce y está dispuesto a recibirte así llamándote por nombre, ven a Él confiadamente, Navidad es reconocer que necesitas nacer de nuevo en él y que Él nazca en tu corazón.
   Siempre renovándonos en su amor, porque sólo en su amor podemos ser mejores para Él y por Él. Un abrazo y gracias por haber visitado mi blog en este año.  Muchas bendiciones para todos en este 2017 que está próximo a empezar.

domingo, 25 de diciembre de 2016

Libertad en Navidad

Publicado por Liliana Lizcano en 12:30:00 a. m.
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“nos concedió que fuéramos libres del temor, al rescatarnos del poder de nuestros enemigos, para que le sirviéramos  con santidad y justicia,” 

Lucas 1:75 (NI)


  En esta navidad, no importa la fecha, lo importante es recordar para qué vino Jesucristo al mundo, para hacernos libres del miedo.  Es sabido que el temor nos paraliza, nos impide avanzar y creer en un mejor futuro, hace que nos detengamos en la culpa, el dolor, las incertidumbres, pero Cristo nos dio la libertad al ofrecernos una nueva esperanza en Él.  Medita en este versículo y piensa de qué temores quiere librarte Dios, cuáles han sido tus miedos y si has colocado éstos ante los pies de Jesucristo.  

  Él vino al mundo a librarnos del temor, mi invitación es para que vayas ante su presencia y rindas ante él cada miedo de tu corazón y dejarle sembrar en ti Su paz que no la da como el mundo la da y sobre pasa todo entendimiento.

                                                       Liliana Lizcano.
 

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