viernes, 28 de septiembre de 2012

El Sapo y la Princesa

Publicado por Liliana Lizcano en 7:07:00 p. m.
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El sapo y la princesa
Esta es la historia de una pequeña princesa,
que por salir del palacio
quiso perseguir estrellas,
y con su vana ilusión de cuentos de hadas,
salió del castillo sin decir una palabra,
llegando al bosque de pronto algo vio,
era un enorme charco y allí se acercó,
vio muchos sapos horrendos y feos,
pero tanto era su gran anhelo
que empezó a buscar con esmero,
sus zapatitos hermosos el barro cubrió,
y al más enorme sapo ella agarró,
como en los cuentos que leía un beso le dio,
pero el sapo siguió siendo sapo y allí lo dejó,
siguió buscando en el pantano,
sin entender la razón,
que los sapos son sólo sapos,
y no encontraría su gran amor,
los príncipes no viven pantanos,
y tampoco huelen a marranos,
pero aquella princesa agotada y frustrada
se sentó por fin a la orilla de esa charca,
y un sapo comenzó a hablarle
de cómo había sido príncipe en la tierra de Gales,
ella contenta pensó: "¡Lo encontré!"
pero pobrecita la niña ¡si supiera quién es él!
un simple, pobre, y estúpido sapo,
el muy ingenuo ya se creía Rey,
era un don nadie, un bueno para nada,
un mero don Juan que de su arte hacia gala,
un sapo con suspicacia
que ante las princesas hallaba gracia,
sus hermosas palabras eran canciones,
y así conseguía muchos corazones,
entonces aquella princesa no buscó dirección,
no busco a su Padre que emitiera su opinión,
pensó que el sapo hablaba la puritica verdad,
pero para su desgracia eran cuentos nada más.
Aquella joven princesa del sapo se enamoró,
pasaron los días,
los meses,
los años,
y el sapo en nada cambió,
ella se preguntaba, cuándo terminaría el hechizo,
cuándo dejaría de ser sapo y así poder vivir su idilio,
pobrecita la princesa,
no sabía de mentiras,
no tuvo prudencia, le faltó sabiduría.
Pero de pronto en el palacio algo sucedió,
el Rey tomó su cetro y por su princesa preguntó,
todos buscaron en el palacio,
y nadie la halló,
el Rey con desespero a su hija buscó,
"¿Dónde estás mi niña?
¿Dónde estás mi amor?
¿Dónde estás pequeña?
Contesta que ¡SOY YO!"
La princesa al oír los gritos,
a su padre reconoció,
el Rey llegó a aquel charco,
y la escena miró,
"¿Qué haces acá princesa?
y este sapo ¿de dónde salió?”.
El sapo muy asustado un solo brinco pegó,
el Rey con una mano se agachó y lo agarró,
"Yo sé muy bien quién eres
pequeño sin vergüenza y bribón,
enamoras princesas
sin medir consecuencias"
dijo el Rey muy enojado
y a la princesa regañó:
"¿No te he dicho hija mía que yo sé que es lo mejor?
Yo sé distinguir un príncipe,
un hombre de honor,
un sapo nada puede ofrecer,
a menos que abras su boca y moscas quieras comer,
pero un príncipe, un caballero...un hombre ejemplar,
tiene los pantalones bien puestos y con las mujeres nunca jugará,
ven de nuevo al palacio,
al lugar que perteneces,
deja a este pobre sapo tener otra suerte,
tú eres princesa y un príncipe mereces,
deja a un lado el sapo que haga lo que le venga en gana,
su destino es pasarlo al lado de una rana.

Autora: Liliana Lizcano.
(Derechos reservados)

lunes, 24 de septiembre de 2012

La desobediencia produce dolor.

Publicado por Liliana Lizcano en 7:07:00 p. m.
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La desobediencia produce dolor

Versículo bíblico: Pues como vosotros también en otro tiempo eráis desobedientes a Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia..." Romanos 11: 30.

Una historia para meditar: Franchesca era una joven consagrada a Dios, había crecido en un hogar cristiano, así que conocía lo bueno y lo malo, sin embargo un día decidió hacer las cosas “a su manera” y aunque su familia la aconsejó respecto a no casarse con alguien tan contradictorio a su fe, ella no escuchó los consejos, pues pensó que el amor todo lo podría, era un muchacho que realmente no la hacía completamente feliz, pero Franchesca tenía temor a la soledad, además no habían muchos chicos que la hubiesen pretendido, así que pensó “Peor es nada, quizás este sea mi último tren”. Ella pasaba por alto las cosas que sabía que estaban mal por temor a perderlo, finalmente se casó.  Pero la muchacha no fue feliz, las diferencias eran tan evidentes que su vida espiritual menguó, y aunque amaba a este hombre poco a poco se percató que debía cargar con un matrimonio donde estaba siendo infeliz y donde no se sentía plena, recordó los consejos de sus padres e incluso meditó en las señales que Dios le había dado anteriormente para no casarse con ese muchacho, pero ella prefirió no escuchar y hacer las cosas a su manera.

   Al igual que Jonás muchos de nosotros nos hemos llegado a enojar con Dios, porque a veces Él nos dice qué hacer para bendición de nuestras vidas y la de los demás, pero en vez de esto le llenamos de argumentos haciéndole ver nuestro punto de vista que es limitado, cuando bien sabemos que Él todo lo sabe, preferimos seguir nuestros instintos y no confiamos en lo que Él ya nos ha declarado en Su palabra, es cuando entonces debemos asumir las consecuencias de nuestra desobediencia y no culpar a nadie de nuestras malas decisiones.

Preguntas y actividades para meditar:
11) ¿En qué estoy desobedeciendo la voz de Dios? ¿esto ha traído dolor a mi vida?
22)¿Qué me ha dicho Dios que debo hacer y aún no lo he hecho? Ejemplo: perdonar, dejar un vicio, alejarme de una persona que no me conviene, obedecer un mandato de Su palabra donde he fallado constantemente.
33)¿Al igual que Franchesca (la de la historia de reflexión) he tomado alguna decisión que estuvo fuera de la voluntad de Dios? De ser así ¿he pedido perdón a Dios y he reconocido mi soberbia al no haberle consultado antes?
44)Haz una lista de las veces en las que Dios te libró de cometer errores en los que tú estabas empeñado (a).
55)¿A quiénes les has ocasionado dolor con tu desobediencia?, ¿debes pedirle perdón a alguien a causa de hacer las cosas a tu antojo?.

Promesa de Dios para mi vida: “Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados”. Isaías 43: 25.

Reflexión: “Una de las razones por las que Dios nos prohíbe ciertas cosas es para evitarnos el dolor del fracaso, o el sentirnos frustrados, no es porque Él sea un aguafiestas, pues como Buen Padre siempre sabe qué es lo mejor para sus hijos”. Liliana Lizcano.

Oración: Padre Celestial, reconozco que me he dejado guiar por mis emociones muchas veces antes de consultar contigo las cosas, y la Biblia me dice que engañoso es el corazón más que todas las cosas, mis emociones pueden cambiar de un momento a otro pero tu Palabra no cambia, enséñame a aferrarme a Tu voz, pues tú puedes ver más allá de lo que yo veo. Pongo delante ti mi vida, para que tú me ayudes a enderezar lo que yo he torcido y así poder cumplir el propósito para el cual me creaste. Amén.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Arrópame

Publicado por Liliana Lizcano en 7:07:00 p. m.
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Arrópame
Arrópame Señor...
...que el frío se aproxima
arrópame Señor,
date prisa que mi corazón palpita,
arrópame con tus alas de compasión
que se vaya el temor,
la rabia
y la desilusión
que invadieron este corazón.

Acércate Señor,
arrópame con tu abrazo
deja que me acueste en tu costado
lacerado por mis culpas,
maltratado por mi pecado
y en tus manos heridas poder recordar
que jamás nada me faltará
pues en ti hay todo, perdón y libertad.
Arrópame Señor Jesús,
que en Ti está mi refugio y bienestar,
yo bajo tu cuidado siempre quiero estar.

Autora: Liliana Lizcano.
(Derechos reservados)
 

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